- Se que estas allí. No te tengo miedo, lo perdí hace mucho tiempo. Que es lo que quieres?
- Quiero hacer una apuesta.
- Que quieres apostar?
- Que puedo hacerte dejar felizmente a tu esposa, tu familia y todo lo que tienes. A cambio de una vida de aventura y cosas nuevas.
Pensando que Dios estaba de su lado y que no le permitiría perder en una apuesta así, el aceptó.

